martes, 14 de noviembre de 2017

Marta Muñiz Rueda, Licenciada en Filología Hispánica y titulada en Música (piano)

Hoy presento a una autora asturiana, Marta Muñiz Ruedaganadora de más de un premio literario y con varias publicaciones. Todo eso, y más, lo leerán en sus notas biográficas.

Lo que deseo destacar es lo que pude ver en su novela TIEMPO de CEREZAS: cuando me enfrenté a casi 800 páginas de lectura, divida en dos partes, pensé que me iba a arrepentir de querer abordar tal trabajo. No fue así.

Comencé a leer lo que juzgué una novela rosa, me equivoqué. “Tiempo de cerezas” es romántica, es mágica y tiene mucho más.
Claramente es la historia de dos hermanos españoles, pasionales, inteligentes, sensibles, con un amor fraternal profundo que se enamoran locamente de dos personas mexicanas y la aventura comienza.

Los enamorados no son solo estas dos parejas, hay más parejas a lo largo de la historia y más personas -enamoradas de estos hermanos- que complican la historia convirtiéndola en una aventura de envergadura.


La novela -contada por su personaje femenino, Clara- tiene muchos más elementos: intriga, pasión, misterio, abuso, mafia, encanto, secuestro, lujo, viajes, acción policial, creatividad, amistad, sexo, poesía, toques mágicos, sincronicidades, arte, traición, películas, bailes, amores de varios tipos (entregados, tibios, pasionales, egoístas, fraternales, amistosos, devotos…) muchas comidas que nos hacen ‘agua en la boca’ y bebidas de diferentes países y regiones, sensualidad, descripción muy atinada de personajes, paisajes, mundos opuestos que se cruzan, restaurantes, situaciones.

Hay algo que me sedujo desde el principio: Clara y Gabo están marcados por el destino y la historia ‘negra’ u oculta (por la familia y la sociedad) de sus bisabuelos a los que nunca conocieron ni de los que habían escuchado hablar. La curiosidad los llevará a que liberen estas almas de su ostracismo, sufrimiento y mentiras para que rebelen la verdadera naturaleza de aquella antigua historia de amor. Queda la pregunta sobre reencarnación, algo que cada lector debe resolver.
Y todo comienza con un cuadro pintado por Gabo.

con Justo Sotelo
Estos son algunos pasajes que me llamaron la atención:
“…la diosa Fortuna es voluble y caprichosa. Cuánto daríamos los humanos porque en algunos momentos se quedase quietecita, dejando de hacer girar la rueda, sin darnos cuenta de que somos nosotros mismos quienes con nuestra pasión o nuestra desidia la hacemos rodar sin darnos cuenta…”
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―Esta vez tú ganas. Iba a decir pareja. Pero amantes suena mucho mejor. Mil veces más interesante. 
―No lo dudes. Los amantes son las únicas parejas interesantes, las únicas cuya historia es digna de admirar o de contar. No son púdicos ni tienen límites y normas, como los novios. Tampoco sufren el aburrimiento de parejas de hecho, matrimonios pactados u otros amores convenidos. Luchan contra la adversidad y la maledicencia, y eso les hace fuertes―volvimos a besarnos con dulzura y pasión, en ese juego místico que observan divertidas las pequeñas madreselvas desde su rincón privilegiado y díscolo.”
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La ansiedad es esa vieja compañera de mi vida que entró un día por la ventana, suavemente, sin avisar. La baja autoestima, las ofensas, las amenazas recibidas durante mi vida con Hugo me envenenaron el alma, la percepción de mí misma, la confianza y la fe. Me robaron la paz.
Es esa visita inoportuna y hosca, que llega para quedarse. Nunca sabes a ciencia cierta si se ha ido, si se quedará indefinidamente o si marchó y no volverá… Suele volver, siempre vuelve. Es un estado irreverente del ánimo. Una fuerza que te domina y te impide actuar con libertad.
Hay días en los que la felicidad la mantiene dormida y alejada, como si nunca hubiese existido.
Pero cuando aparece un detonante, por pequeño que sea, cualquier contrariedad, el más mínimo impulso hacia el desasosiego, el monstruo reaparece en escena, desatado y furioso, sin orden ni concierto, paralizando tu cuerpo, sacando el pánico a pasear ante las miradas atentas de quienes te rodean sorprendidos y espantados. Te observan como si fueses un “tú” extraño, diferente e inquietante. Eres otra versión de ti misma. Un alter ego sonámbulo y maldito.
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Es cierto que nuestra relación se ha roto pero el amor no ha muerto. El amor no muere de un día para otro. Muere cuando quiere, a veces no lo hace jamás…
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Nota biográfica de Marta Muñiz Rueda

Nace en Gijón, Asturias, en 1970. Licenciada en Filología Hispánica y titulada en Música (piano). Desde junio de 2017 trabaja para la revista mexicana Horizontum como colaboradora habitual siendo su Corresponsal en Europa.
Ganadora del Premio de Poesía Esencia de Mujer (Astorga, 2015), del II Certamen de Poesía Lord Byron (Avilés, 2016), Primer Premio del VI Certamen de Relatos Río Órbigo, (León, 2016).

Ha publicado el libro de poemas “El otoño es nuestro” (Tres voces, tres mundos II, Ed. Csed-Poesía, 2015), con prólogo del escritor Juan María García Campal, que fue quien la propuso para este proyecto, la colección de relatos “13 cuentos dementes para mentes insomnes y un relato para supersticiosos” (Ed. Piediciones, 2016) y la novela “Tiempo de cerezas” (Ed. Camelot, 2017), con prólogo de la escritora Carmen Busmayor; novela que próximamente viajará a América Latina de la mano de Ediciones Camelot.
También ha participado en numerosas obras colectivas, como “Poemas por Vidas” (Ed. Cersa, 2016), “15 autores, 24 horas” (Artesana ediciones, 2016), “Antología Ágora de la Poesía I” (Lápizcero ediciones, 2015), “Poemas contra la violencia de género” (Proyecto virtual coordinado por Javier Suspérregui), “Homenaje a Antonio Machado” y “Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer” (Editorial Art-Gerust, 2014), “Sagrado Invierno” (Antología poética de tema navideño dirigida por el poeta Luis Carnicero).
Ha colaborado en numerosas revistas culturales: La Curuja, FAKE, Espacio Luke, Horizontum, El Perro, La Piranha (México), Chispas Literarias…
Ha sido ponente en el ciclo “En Otoño Narradores” organizado por la Concejalía de Cultura de Veguellina de Órbigo, en las “Tardes Literarias de Bembibre” y los “Encuentros Literarios de Noceda del Bierzo”, coordinadas por Manuel Cuenya, en Le Pasquin Poetique fue invitada por el poeta Felipe J. Piñeiro (organizado y subvencionado por el Ayuntamiento de León) y ofreció una charla sobre Poesía y Narrativa en el Club de Prensa de La Nueva España en junio de 2016. También fue poeta invitada en el verano de 2015 a “Versos en el Hayedo”, a petición de Carmen Busmayor.
Recientemente ha sido una de las cuatro poetas integrantes del VIII Encuentro poético de San Miguel de Escalada en julio de 2017, siendo también parte de la sección musical del encuentro, como compositora y pianista de la obra “Suite Cervantina”, composición para soprano y piano, en la que puso música a textos de Miguel de Cervantes.


MIRADA-GEOGRAFÍA-
a propósito de Tiempo de cerezas
                                                       por Carlos Villarrubia

 Empezamos a perder cuando amamos, aligeramos peso del pasado, nos descubrimos como un nuevo ser con voluntad de revivir a cada paso. Nunca dejemos de buscar el amor. El tiempo de cerezas, aguardiente divino, no es fiebre estacional. Siembra la geografía de frutos adivinos que enlazan continentes por la memoria ejemplar. Contar es desenredarnos y Marta desteje con excelencia porque necesitamos revolucionarnos, salir de la pasividad. Agítalo bien, cóctel misterioso, con ingredientes extraídos del árbol milenario de la sabiduría afectiva. La fuerza de Marta está en no olvidar el tiempo narrativo de la tradición oral. Ondas concéntricas que destapan cientos de puntos luminosos que insinúan caminos para el lector ávido de gimnasia intelectual. No es asunto de otros tiempos ni las emociones caen pasto de la trepidación. Si México es lindo también León con su toque Quijano. Si Barcelona universaliza plazas de concordia también el alma enamorada crea íntimas aldeas para disfrutar el tú a tú al amor del fuego. Porque no hay cárceles para el libre ejercicio de los sentidos y aunque todos soñamos amores correspondidos, quién sabe si el valor de la entrega es -con el tiempo- elixir contra los grandes socavones de la vida. Bautizan como realismo mágico a lo
que trasciende la crónica cotidiana si lo extraordinario es la desaparición de la magia por la dictadura de una incierta racionalidad. Si somos pura magia y misterio, milagro de amores vivos, poesía en movimiento más allá de nuestros provisionales trajes corporales. Marta escribe también con su mirada risueña y pizpireta, mirada que abraza desde unos ojos-geografía que te invitan a pasear por canales de sensual exploración. Tiempo y ritmo, seguro que lo suscribiría un tal José Alfredo, si mi querido Joaquín arrancara una hoja volandera de su diccionario de rimas. Sueños en paralelo desde el Barrio de la Catedral, Barcelona gótica en danza, a las ventanas de Brel. Que si voy o vengo, que si huyo o me quedo. Dulce vaivén de deseos mojando los labios de un venturoso porvenir y Marta no perdiendo ni un detalle de lo que le cuenta su corazón fiestero.

FACENDERA DEL 1 DE JULIO
EN EL BAR EL CARDO

RESEÑA SOBRE TRECE CUENTOS DEMENTES PARA MENTES INSOMNES

Comencé a escribir relatos al terminar mi primera novela, “Tiempo de cerezas”, (aún inédita), con la intención de hacer una pausa entre obras de mayor extensión y con el objetivo de explorarme a mí misma en un género para mí ―por aquel entonces―  nuevo, pero por el que sentía gran respeto y admiración.
Este conjunto de cuentos nació en torno a la amistad, es un libro para los amigos; otros los dedicamos a la familia, a la pareja, esta obra está dedicada íntegramente a mis amigos, los nuevos que he ido conociendo en este fascinante mundo de la literatura, y los amigos personales que forman parte del álbum de mi vida.
Son trece relatos y cuentos de extensión y temas variados. Hay relatos de suspense, sobrenaturales, románticos, mágicos, habitados por la nostalgia de los mundos perdidos… pero si algo está presente en todos ellos es una profunda preocupación por el avance progresivo de la deshumanización en esta sociedad tan competitiva, tan materialista y fría, tan tecnológica hasta el absurdo. Y la conclusión de que solo el amor puede salvarnos; pero un AMOR entendido en sus muchas acepciones, no solo el amor de pareja, que también, el amor puede darse de muchas formas y también puede atravesar muchas barreras, un amor sin fronteras ni prejuicios.

Las historias se han escrito desde un profundo lirismo poético dentro de una atmósfera onírica cercana al realismo mágico, ese que difumina las finas líneas que separan lo fantástico, lo sobrenatural, de lo real y tangible. Extremadamente sensorial, lleno de descripciones casi cinematográficas y con su propia banda sonora.
Creo que tienen su estilo propio pero también son inevitables las influencias y referencias a autores que han marcado mi trayectoria lectora: Cortázar, García Márquez, Julio Llamazares, Lewis Carrol, Edgar Allan Poe y Haruki Murakami.
Los paisajes de la montaña leonesa, el recuerdo de la Asturias que fue testigo de mi infancia y juventud, son los principales escenarios; aunque también Italia (mi país favorito), está presente.
Tras llevar a cabo la selección de mis trece elegidos, he llegado a la conclusión de que escribir un buen relato no es nada fácil, cada historia debe ser “un gancho al hígado”.
Espero que disfrutéis de mis trece cuentos tanto como yo. Una cosa sí os aseguro, jamás dejaré de escribir estas pequeñas historias, las que me unen a vosotros en conexión directa, un tú a tú de corazón a corazón.

         Marta Muñiz Rueda
         (para Flor Méndez Villagrá y Cuento Cuentos Contigo)



RESEÑA SOBRE TIEMPO DE CEREZAS
                                         HILDA SERRANO LESMES

“Tiempo de cerezas” es una extensa novela concebida en dos partes conformantes de un todo que ahonda en el sentimiento amoroso como forma de afrontar la vida y dar sentido a la existencia.
En una sociedad cada vez más insensible y deshumanizada, el amor podría ser la única respuesta a muchos conflictos. Un amor analizado y vivido en diversas vertientes, desde el amor pasión que nos descontrola y nos hace sentir más vivos que nunca, al amor obsesión, los celos, el odio, el rencor, la amistad, el amor filial, maternal, paterno… En “Tiempo de cerezas” conviven muchos tipos de amor porque el amor, seguramente, no tiene límites.
Los personajes, inspirados en seres reales del entorno de la autora, van entretejiendo un enredado argumento que ilustra sus vidas como un largo viaje, el viaje homérico, porque no hay vida sin rumbo ni trayectoria sin itinerarios. Así recorren escenarios que son puro color y luz, como el México de cantinas y mitos (Tlaquepaque en Guadalajara-Jalisco, Tenampa y Garibaldi, el Bosque de Chapultepec y el Parque Hundido en México D.F. así como el distrito de Coyoacán, meca del arte del país azteca; la soledad y el abandono, la pérdida y la ausencia, se dan cita en Madrid y sus
parques, templos, plazas llenas de historia, Barcelona con Gaudí en la mirada y el eco de la voz de grandes escritoras que aportaron sus obras a la atmósfera que hoy respiramos de esta ciudad. Asturias, León, el Bierzo, París, la italiana isla de Stromboli con su volcán suponen el mundo oscuro que atrapa a los protagonistas en su propia emboscada natural). No hay día sin noche. Tendrán que regresar para ver amanecer.
Clara Miranda narra en la novela su propio renacer como mujer al mundo y a la vida; como un fénix resurge de sus propias cenizas gracias al amor, a la fe en sí misma y en el arte. La poesía inunda la historia central y las secundarias, así como la música y un particular homenaje que surge desde el primer párrafo a los autores del realismo mágico, con García Márquez a la cabeza. No en vano uno de los protagonistas masculinos se llama Gabo y será el responsable de crear el vínculo necesario entre la realidad que palpamos y la que soñamos.
Como tercer elemento, aunque no en discordia, el mito de Don Juan se cuela entre sus páginas para encontrarse con una nueva Doña Inés que tomará el timón de la vida de ambos al son de una ranchera.
Humor, suspense, erotismo, drama, lirismo… Una novela narrada a pulso cinematográfico que mira con vértigo hacia el fondo del alma, una historia que bucea en nuestros propios abismos para acercarnos a la luz.






martes, 7 de noviembre de 2017

Un personaje de la Decadencia: Gabriele D’Annunzio, su casa-museo y su arte.

1922 - de la red
Cuando era joven, si me daban a leer un libro cuyo autor era contrario a mi forma de pensar, sencillamente lo apartaba y no lo leía. No he cambiado mucho, pero al menos, hojeo un poco y me preocupo por saber algo más del escritor.

Hace unos días, una amiga italiana me invitó a conocer la casa de Gabriele D’Annunzio, uno de mis autores relegados, ya que inspiró la doctrina fascista en su país, ayudó a escribir la Constitución… etc.
de la red

Pese a mi resistencia cedí a la reiterada propuesta de mi amiga y fuimos (queda en Gardone Riviera(provincia de Brescia), a orillas del lago de Garda) 

Por fuera la casa es un claro anuncio de la moda que antecedió al estilo Decó y no llama la atención, no es atractiva, los jardines -en cambio- son más atractivos, con un caballo azul inmenso y disposición para sentarse y admirar el lago.

La sorpresa viene al entrar (no se pueden sacar fotos dentro por lo que eché mano de Google). Cada cuarto está atestado de diferentes objetos donde se ve su admiración por el Dante, Cervantes y otros que están en cuadros, estatuas, leyendas en el techo, etc.

de la red
Hay 33.000 libros en la casa-museo.

Tuvo varias mujeres y un gran amor: Eleonora Duce. Cuando trabajaba debía cubrir su estatua para poder concentrarse.

Era ecléctico, su sala de recogimiento tenía cantidad de santos católicos como Buda y otras deidades orientales. En la pared se lee que hay 5 pecados (desechó -a su conveniencia- los pecados de la lujuria y la avaricia).
foto propia

Quería trascender, no solo en la literatura sino en su vida particular, por lo que fundó una ONG a la que cedió su casa con todos los objetos. Planeó dos cuartos donde se lo honraría al morir, dos capillas ardientes, una para la familia y otra para el público que viniera a hacerle los honores.

A los 51 años demostró su temeridad en la Primer Guerra Mundial: Fue piloto de guerra voluntario y perdió la visión de un ojo en un accidente aéreo. El 9 de agosto de 1918, siendo comandante, organizó una de las mayores hazañas de la contienda: nueve aviones realizaron un viaje hasta Viena para lanzar panfletos propagandísticos, anunciaban el fin de la guerra.
de la red

La guerra hizo que sus ideas nacionalistas se hicieran más fuertes, precursor de los ideales y las técnicas del fascismo italiano.

Fue poeta, publicando a los 16 años sus poesías, comerciante, militar, político, escribió varias novelas (entre ellas: El inocente, que L. Visconti llevó al cine, El placer (1889) -exaltación del dandismo decadente y con análisis psicológicos al estilo de Stendhal y Bourget. Libro enfermizo, enervante, dañino y, también, bellísimo., El triunfo de la muerte (1894).

Las vírgenes de las rocas (1896) (“Es el más nítido y pulcro entre todos los de D'Annunzio, casi indemne de las obscenidades y blasfemias habituales, que son aquí y allá sus únicas fallas de gusto. Libro aéreo y fiero, severo y musical, dulce y nostálgico, noble y esbelto, lleno del encanto de lo fugaz y caduco, que hace meditar, añorar y suspirar.” Dice José de la Riva- Agüero)
de la red

También escribió el guion de la película Cabiri, fue considerado un símbolo del Decadentismo, sus escritos tienen poder y originalidad.

Por mi parte, puedo perdonarle sus amoríos, sus excentricidades, su morbidez, etc. Porque siempre separo al artista del hombre o de la mujer, pero su parte política fue más que una tendencia o ideología y me siento traicionándome al tratar de leerlo más allá de una ojeada.
Creo que mucha gente lo ve así, soy poco original, y es por lo que no es considerado entre los grandes literatos por bastantes lectores.
Pero volvamos a su casa, la arquitectura como parte de la cultura y de la personalidad de quien la proyecta, decora y vive en ella, tiene mucho que decirnos.
baño azul -de la red 

Por empezar: la gran casa-museo, El Vittoriale, que D’Annunzio mandó construir en los años veinte en la orilla del lago de Garda, en el pueblo de Gardone Riviera con intención de celebrar lo que D’Annunzio consideraba su “vida inimitable” y -justamente- la donó para ser recordado por todas las generaciones venideras. De hecho, las casi 200.000 personas que visitan su casa, lo recordarán por una cosa u otra.

La poca luz (excepto en su oficina, lugar de trabajo) nos dice que la penumbra lo ayudaba a inspirarse, que -dado su accidente y pérdida parcial de la visión en un ojo- debía sufrir de fotofobia y -tal vez- tenía momentos de depresión donde se ocultaba del mundo y de sí mismo.

foto propia


Cada habitación tiene un nombre rimbombante (“de la música”, “del mapamundi”) hay un cuarto con una mano sobre la puerta y el techo con alusiones a Cervantes (el manco de Lepanto) era donde leía cartas recibidas, tantas, que decidió hacerse pasar por manco (¡!) para evitar contestarlas.

El baño “azul” es otro muestrario de objetos de todo tipo.

El comedor o La Sala de Cheli, llamado así por una tortuga, que murió en los jardines del Vittoriale de indigestión, y que se transformó en una tortuga de bronce como adorno sobre la mesa y en un símbolo de moderación y advertencia a la gula de los comensales. Casi nunca se lo vio cenando con los invitados, tal vez por coquetería ya que sus dientes se arruinaron por la edad.
foto propia

El teatro al aire libre sobre el hermoso fondo azul del lago para 1500 personas que, en verano, asisten a eventos teatrales y musicales.


En síntesis: un personaje curioso de la cultura italiana y universal.


Imágenes de la red:






Fotos propias:


                                       

                       



domingo, 15 de octubre de 2017

Jesús Alvarez Pedraza, cubano en Miami, poeta.

A LAS DIEZ

A Las diez cuando cruza la tristeza
y la noche en la voz se me resbala,
el silencio del cuarto pierde un ala
y la luz de mi lámpara bosteza.
A las diez cuando dejo mi cabeza
en el búcaro ronco de la sala,
la angustia que se aburre de ser mala
se esconde en el espejo cuando reza.
Y a las diez cuando sangra en esta historia
el aroma temprano de tu pecho,
la mirada que suda aquí en el techo
me lanza en un asombro destejido
sobre un ave que vuela hacia el olvido
a posarse otra vez en tu memoria.

                                     Jesús Alvarez Pedraza

Sobre Jesús Alvarez Pedraza

Hay poetas que sólo se pueden apreciar y definir por su propia palabra. Y el poeta cubano Jesús Alvarez Pedraza es uno de ellos. Me lo acaban de presentar y debo admitir que mi amiga tiene razón: “es un poetazo”
Sencillamente me enamoraron sus versos y, por ello mismo, no necesito decir mucho sobre ellos, más que nada mostrarlos, agradecer a Lázara me llevara hasta su poesía y a Jesús que me permitiera disfrutarlos, como sé que lo harán todos quienes lean esta selección.
Los dejo con parte de su obra para compartir la belleza que nos pinta el alma con poesía.

                                     Mónica Ivulich


PADRE PUEBLO

Cuando mis hijos duermen
me pongo los zapatos de la noche, 
perforo el silencio de una isla 
y guardo allí el reloj más antiguo de mi pecho
para que no descubran como es el alma de un poeta.
Cuando ellos duermen,
abro una ventana que casi no conozco,
y mientras tiro a este patio
huérfano de perros y palomas,
una taza de tristeza,
pienso en ti Padre Pueblo 
que vives en el búcaro de la memoria 
donde todavía existe una mujer arropada de otoño
que se esconde de los aires
tras la ventana rubia de los días. 
Anoche soñé contigo Padre Pueblo,
que iba a besarte, que entré por tu pecho ancho,
que te llevaba en mi hombro con tus cruces en la memoria, 
mientras en los portales, se amaban los labios de la juventud, 
y Cantinflas y Chaplin
desbordaban de risa la boca de mi cine.
¡Oh, cine mío! parado como un dios insomne frente al parque
donde sudó la infancia sus pantalones cortos.
Cuando mis hijos duermen,
camino por calles y recuerdos,
por el olor de la panadería 
en aquel diciembre largo y húmedo 
que me hizo un castillo de amor en la sangre. 
Ayer soñé contigo, Padre Pueblo,
y se están cansando los zapatos de la noche.
Si supieras cuánto me dueles
en el cielo más lejano de la garganta,
y hay un presagio de tempestades 
en las cicatrices del único árbol 
que tengo sembrado en la frente 
junto a mis sandalias de madera
las que hablaban con sus raíces. 
¿Te acuerdas, Padre Pueblo?
Andan por el polvo del ayer todavía.
Ahora dime, ¿qué hago descalzo y mudo, ciego entre tantas espinas?
Ahora dime, ¿qué hago, qué hago Padre Pueblo,
qué estás en el horizonte de mis ojos?
                                          Jesús Alvarez Pedraza




ALGUNAS RESPUESTAS A MIS PREGUNTAS:

Comencé a escribir a los 35 años. Aunque hay un antecedente, un poema cuando tenía 17 años.
Vivo con mi familia y son mis cómplices literarios, tal vez soñadores como yo.

Me siento influenciado por los poetas clásicos cubanos y sobre todo por los españoles Ejemplo: Federico García Lorca.

Es fácil darse cuenta que el amor en todas sus manifestaciones está presente en mi poesía.

He escrito: Décimas, sonetos y versos libres.

prefiero el silencio, como única orquesta para invocar a la poesía.

Ahora que me preguntas:
   Me gustaría escribir una novela, sobre mi vida.

Después de publicar por primera vez, me sentí más aliviado.
Recomiendo para publicar un libro que lo pulan, lo trabajen mucho, y le tengan fe.

Para vivir prefiero mi pueblo el que me vio nacer.

Si pudiera, cambiaría tal vez la humanidad, pienso que necesita
sensibilidad, enriquecer sus gustos, para puedan apreciar las bellezas que nos habitan.



EN LA BARRANCA DE TODOS"

Encuentro la "rosa blanca,"
muy junto al "laurel sin hojas"
en unas lágrimas rojas
que gritan en "la barranca
de todos "A la que arranca
del incendio de la pena
la voz de alguna colmena
donde lloraban a ratos
los ojos y los retratos
de "Pilar" sobre la arena.

Descubro en los viejos trazos
del respiro de la noche,
al desamparado coche
de la "muñeca sin brazos".
Llegan del aire, retazos
al cerquillo de las olas,
el banco entre caracolas
"donde se sienta algún pobre "
bajo aquel cielo de cobre
"donde están las niñas solas ".

¡Qué anciana "la madre buena"
que entre la quietud perfuma 
al cansancio de la espuma
y a la niña "Magdalena"!
Algo enloquece en la arena,
trasciende a los entrecejos
y hace un ruido en los espejos
cuando unos labios de ríos,
murmuran: "toma los míos
" y se van donde muy lejos "

se dialoga con los mares,
a beber entre las perlas
luces para humedecerlas
con hilos de los pesares.
Ahora sube a los altares
del tiempo, la mariposa,
alma de mujer y diosa
con ambición de lo eterno,
para salvar del invierno
"los zapaticos de rosa".
                           Jesús Alvarez Pedraza

Pequeña biografía

 Jesús Alvarez Pedraza nació en Calimete, Matanzas. Cuba Julio 7 de 1952, Cubano, residente en Miami
Ha publicado en diversas antologías nacionales e internacionales.
Cuatro libros de su autoría:
YO SÉ QUE LA PIDRA SUEÑA.
BOSQUE DE VIDRIO.
EL OTRO BOSQUE.
 CON LA CALIGRAFIA DE LOS ARBOLES.
(Todos disponibles en Amazon.)
Entre sus méritos más sobresalientes, se destacan premios Círculo de Colegno ( Italia )
Premio poesía peruana. Carta lírica, (Miami)
Carmen Luisa Pintos, Publicaciones entre líneas (Miami) entre otros.
Miembro de la Antología Mundial Poetas del siglo XXI.




COMO UNA ISLA BLANCA

El silencio baja como una noche rota
sobre la tierra de mis pasos sin caminos, 
y los rascacielos de la tristeza
envuelven en sus bostezos 
los ojos del alba
de este cuarto sin rostro ni tiempo 
que se traga la luz.
Hay una mujer que espera
un vaso de ternura,
que mis ojos le canten 
con la música del agua
a la desnudez de todos sus aromas
en el sublime minuto que lloran los pájaros 
que van a pasarse en la cumbre de sus pechos, 
hay una mujer que espera que yo la ame
y está dormida 
como una isla blanca
entre los potros que parten el cielo.
Ella es una isla sin nombre,
una diosa de espumas
donde nacen y mueren los ríos 
que desembocan en mis labios,
donde ya no llegan mis manos
que han perdido sus voces.
Una mujer espera que le quite
el vestido de ceniza, 
una mujer espera desordenadamente 
que le bese la memoria.
Donde vive (vagabundo del alba
el cadáver de la juventud) FAYAD JAMIS.
                                           
                                             Jesús Alvarez Pedraza


PRÓLOGO de El OTRO BOSQUE

"La tarde es un delfín que ata mi mano”. Así advierte el poeta cubano (y matancero) Jesús Álvarez Pedraza, en este libro que desde ahora mismo recomiendo. Otro volumen anterior lo bautizó como "Bosque de vidrio". Entonces esa palabra clave y mágica resulta símbolo, alegoría y puerta abierta a la imaginación.
[…] Todo prólogo es incitación a la lectura. Y motivo, en este caso, para cursar invitaciones a los amantes de la poesía para que no desaprovechen la oportunidad de adentrarse en la lírica de Jesús Álvarez Pedraza, quien, «bordando con los hilos del aire»; tanto en rimas como en verso libre, nos toca a fondo el alma.
                                                             Ángel Antonio Moreno
                                                    Poeta, crítico, editor y artista plástico.



ELOGIO DE LOS ABISMOS I

Una mujer sale de noche
en un potro de fango
con los sueños entre dientes.
Hace un gesto atrevido
para volverse más hermosa
y se deja rodar mundo adentro,
a oscuras, palpándose,
con olor a cedro y lumbre apagada.
Herido, por las fiesta de las uñas,
el corazón le queda pequeño.
Todo su reino de verano salvaje
no será más un elogio de los abismos,
y vale, a pesar de la huida,
saltar el vacío en un pez,
y volvernos un tanto locos,
un tanto fieros para cortar el humo.
Está cayendo el agua,
sufren, ríen los carbones,
y no se atreve el polvo
a maquillar los filos.
¿Qué rayo de ternura me invade?
¿Qué ruido de estrellas
tiembla en la ventana?
El agua sigue cayendo
sin que pueda detenerla,
ahora la voz del tejado es tan triste.
A esta hora que los enamorados
se rifan los cuerpos,
y mi perro balancea en la cola
toda la ternura del mundo,
los pájaros nada saben
que en un potro de fango
una mujer sale sola
de noche, que el tiempo de madrugada duerme,
borracho de miedo,
en su cama de nieve.

ELOGIO DE LOS ABISMOS ll

Esta mujer
que duerme sobre mi pecho
es una historia mojada por los años,
mi pequeña semilla de carbón,
mi espejo herido.
En el último naufragio,
los peces en fiesta maldita
con flores de sal le ataron las piernas.
Quería inventar un remo
y un pájaro mudo,
sola
en el centro del océano
sin otra botella que su corazón.
Bajo el cielo contemplo a esta mujer,
y arde la maravilla en la sombra.
¿Qué bestia milenaria,
qué enorme rayo
estará anidando en su universo?
Viajo por su figura despacio.

¡Como me gusta mirar su paraíso de pecado
y manantial rumoroso!
Escucho cantos de arañas
tejiendo en su memoria,
quien sabe que ciudad devastada,
que calle sin fin.
Y se echa encima la pena
que le lastima la mano,
lleva un sueño de verano
naciéndole en cada vena
y por dentro algo le suena.


ELOGIO DE LOS ABISMOS lll

La mujer que acaba de partir
Inventó una ciudad de música,
y hoy el tambor del viento
ensaya en cada puerta
la serenata de la despedida.
Ahora vuelan los pájaros sobre la ciudad,
alguien dice que han regresado
para posarse en la tristeza de la gente.
Ya nadie se pondrá la ropa del recuerdo;
Ella será una bandera
clavada en la tarde,
ella atravesando el cielo
sin saber que llegará la noche
para cubrir de cicatrices las calles.
Es la hora en que la luna
se ha enredado en los peces,
y el borracho del pueblo pasa cantando,
es la hora en que vuelven
los fantasmas del humo
asomando las caras en los relojes,
y el ciego sin nombre toca el silencio.
Es la hora en que yo la he visto
cuando me aventuré
a perderme en sus ojos,
donde vive "vagabundo del alba"
el cadáver de la juventud.
Una mujer atraviesa el cielo,
yo miro como rompe su lámpara
contra los huesos verdes de los árboles,
y miro al perro que ha quedado solo,
buscando lejos no se qué casa,
que llave de cristal,
que perrera de sueños.
También he quedado solo
en esta ciudad sin puentes.
Ya no sonarán las voces
donde se rompe el agua,
se acabó aquel canto de piedra y nube.
Ahí va en mis caballos,
en mis locos caballos
montada en el tiempo.
Podría decirle
que va en una barca,
que naufragará en la otra orilla,
que estoy muriendo por ella,
pero pudiera no creerme,
ya saben, el amor en estos tiempos...
Voy por el mundo solo,
bajo el cielo, solo,
es inútil buscarla cuando termina la noche.
Desde que se fue,
vivo entre luces oscuras,
con adjetivos que le duelen al poema,
como si esperara en el filo de la nieve;
crucificado como un papalote
que perdiera el azul.
La mujer que acaba de partir
Inventó una ciudad de música,
y ahora arden sus acordes en la hoguera.

                  
                                             Jesús Alvarez Pedraza