domingo, 25 de octubre de 2015

MIGUEL RUBIO ARTIAGA escritor espanol y " poeta chiflado…"


Desde entonces siempre nos reímos de todo, cada vez que hablamos. Es que no somos
serios… aunque lo parezcamos, a veces. Sobre todo cuando Miguel escribe, allí si es serio, se afana con todo su experiencia de vida y su fantasia. Sus poemas están elaborados de tal forma que lo llevan a uno a un mundo diferente, el de su mente y el de la mente colectiva e inconsciente.
Miguel resultó un loco inofensivo, de esos que mucha gente odia y otros veneran, un niño que, con su irresponsabilidad, me despierta ternura y a veces ganas de decirle… pero ¿para qué?... Muchos llaman a este tipo de gente: controversial… yo lo llamo poeta chiflado… y estoy segura que él está de acuerdo… es un chiflado coherente con su locura. También yo estuve de acuerdo cuando me dijo bruja y hasta lo publiqué en mi libro de poemas… porque los locos y las brujas no soportamos las cuestiones convencionales y compartimos mucho de poesía y magia.
Cuando se dio la oportunidad de que presentara mi libro, en Madrid, no dudó en hacerlo y en escribir una hermosa sinopsis… y, si, allí me dijo que era una bruja, aunque con su compasión natural agregó que era buena… allí, en Madrid, nos conocimos personalmente.
Entonces pude ver que: la melena de león esconde su timidez, su risa franca el desencanto de vivir en un mundo corrupto… los suspiros esconden su frustración ante la injusticia.
Esto es solo una síntesis de cómo me impresiono a primera vista. Otra cosa muy diferente es su poesía.
Allí el poeta Miguel Rubio se agiganta y, con humildad, utiliza soberbias palabras para darnos un mundo diferente a través de su mirada inofensiva, o no, y fantástica.
Cuenta con varios libros, JAULA PARA TIRANOS, VERSOS ÉLFICOS, VERSOS del LOBO, LA LUNA Y EL LIN, CANTOS DEL RÍO y, a punto de salir: ROSA de SIRIA. Además, ha fundado una editorial para publicar escritores de todo el mundo.
Él mismo dará más datos en su brevísima autobiografía, por ahora les presento estos poemas que son más que eso, historias para nuestros niños internos, malabares poéticos y, tal vez, algo proféticos.
De su libro:

VERSOS ÉLFICOS. POEMAS INFANTILES DE 10 A 100 AÑOS
SUEÑOS DE ROBOT
Soñaba, con un mar de tornillos,
con corales de tuercas,
bergantines de papel de estraza
y olas de cola plastificada.
Bombillas con forma de estrella,
lunas, como arandelas blancas,
un firmamento, de plástico negro,
hecho de bolsas de basura
a trocitos, salpicadas de pálido yeso
pegadas y extendidas en el techo.
Soñaba, con un desierto de serrín,
lleno de pirámides, construidas de pilas,
que encendían los tubos de neón,
cambiando los colores de una noche,
parpadeante y encendida.
Con ríos de cables de luz
en un cauce de tuberías.
Cataratas soldadas en su fluir,
que al caer sonaban a timbal,
resonando, sobre un fondo de limas.
Soñaba, con un océano
de vallas de alambrada,
piratas armados de clavos,
barcos en forma de tenaza
con una broca de hierro en la proa,
espolón sujeto, como una lanza.
Con un baile de tijeras
y rítmicos destornilladores
al son de un arpa afinada,
hecha con hilos de alambre.
Percusión de cazos y sartenes
que cambiaban de sonido
según el calibre del martillo
y el metal usado en la fragua.
Uno ligero para boleros.
Para Karmina Burana, la maza.
Soñaba, con estrellas fugaces,
veloces ráfagas de linterna,
con eróticos enchufes humanizados
y clavijas ninfómanas.
Palancas, como miembros viriles
eternamente excitados.
Con grifos de manantiales
que serenos y pausados,
formaban un arroyo celeste
construido con el azul brillante,
en rollos usados, de cinta aislante.
Soñaba, apoyado en el mostrador,
que un día, soñaría como un hombre,


intuía, que le faltaba algo importante,
aunque fuese, según el fabricante,
sólo, un evolucionado robot.


BREVE AUTOBIOGRAFÍA de MIGUEL RUBIO:
Lector compulsivo, la poesía es lo único que siempre me ha acompañado por los caminos, en los que me he perdido y vuelto a encontrar. En cierta forma lo que me ha mantenido en contacto con el mundo que me rodeaba. Antifranquista declarado y activista convencido, anticlerical practicante.
Mi vida, de momento, es una huida personal del mundo social que me rodea, por incomprensible e injusto. Al mismo tiempo una continua lucha por cambiarlo, desde
mi desengaño y derrota asumida. Cosas de mi personaje grabado a sangre, Don Quijote.
Mis ilusiones han llevado un devenir que me empuja a la sencillez sabia y la soledad escogida.
Comencé con Psicología y Magisterio (personas),pasé a adiestrador de perros durante unos diez años, llegando a escribir para enciclopedias sobre el perro y técnicas de adiestramiento, perros lazarillos mi ilusión, tuve programas de radio de consultas sobre mis amigos los canes…etc. (animales), de ahí a jardinero, paisajista y profesor para profesionales en jardinería en ayuntamientos, (plantas y árboles) y acabé especializado en jardines con la piedra como componente destacado (piedras).Vamos, del hombre actual, hacia el Hombre de Cromañón a saltos.
Hace apenas unos meses, dejé todo, para dedicarme a a ser poeta, así de claro. Al mismo tiempo, me traslado a vivir en plena montaña y digo plena, no a medias. Mi sueño realizado por fin, vivir integrado en la naturaleza y vivir y morir en poeta, con todas sus consecuencias.

PROLOGO
(por el escritor Oscar Perdomo)
La sorpresa estremece en cada verso. El poema terminado es un mundo de decires y magia, que continua, porque solo es el atisbo de aquello que te llega profundo y degustas como el milagro de respirar. Ochenta textos, conjugando todas las sensaciones, imágenes que llevan a lo más profundo del ser. No hay referencias en estos VERSOS ÉLFICOS. POEMAS INFANTILES DE 10 A 100 AÑOS, que nos regala Miguel Rubio Arteaga. En su lectura tropecé con Gabriela Mistral, Juan Ramón Jiménez, Alberti, Machado, Gloria Fuertes y tantos otros y por más que les pregunté no atinaron a decirme que el bardo valenciano, cuyo libro comento, es el parto de la influencia de sus estilos.
Miguel tiene la impronta de la originalidad y por ello, sus Versos Élficos pueden ser leídos y degustados por niños, desde diez a cien años. En ese sentido su poesía a intemporal y temporal al mismo tiempo. En la frescura de sus imágenes se respira lo bucólico, lo inanimado, el universo de animales iconos para la imaginación; los colores y fragancias de la vida, la ironía y, virtualmente, todos los sentimientos humanos, en el ayer y en el hoy de la Humanidad.
Como abreboca El violinista mágico fluye cual río de agua clara: “Era el violinista de las montañas/el director de orquesta de los pájaros/ y gallos cada amanecer”. Esa particularidad cristalina y llena de ternura, impregna todo el libro.
“Vuelvo al viento/ con la libertad no negociable de la alondra” , dos versos que lo dicen todo en “Pájaros” y así, arranca el jolgorio de la naturaleza tan suya en la poética de Rubio Arteaga.
“El bosque hermoso” es un derroche de vida y alegría, casi

biográfico de cada árbol que en él habita. La ruta del poeta nos lleva a “Mi gata negrita” donde la minina maulladora impone su ley en tierra de lagartijas: “Mi jardín está lleno de colas sin dueño y lagartijas enfadadas”. Miguel sigue la andadura por “La flauta hechicera”, todo en un lenguaje coherente y hermoso que respeta a la persona del niño sin chiquearlo con empalagosos diminutivos. El camino se llena de amarillo en el poema del mismo nombre y cobra inusitada fuerza más allá de su brillo. Prosigue la senda a “Tierra sin rey” ¿Para qué monarcas en el cielo, el viento, el fuego, el mar? Nadie quiere la corona en ese planeta descubierto por Miguel. Tras descansar en una de sus lunas el lector atisba una hermosa miniatura de 18 versos: “La garza y el gorrión” Dos versos de ese texto lo dicen todo: “Una garza viuda/ por una escopeta” y de salto en salto, el descubrimiento de “Cantitos”, son las trovas del soy un soldadito “donde los caballeros andantes/ con sonajeros en vez de lanzas/pastorean en escondidas manadas/a dragones y minotauros”.
“Sueños de robot”. Anhela animar lo supuestamente inanimado en “un desierto de serrín, lleno de pirámides construidas de pilas que encendían los tubos de neón, cambiando los colores de una noche”. Seguimos por la vereda y nos sorprende el humor hilarante de “El circo del mago” y los sueños despiertos “De niño mayor”, que un poco recuerda a los pequeños sin juguetes en las fiestas decembrinas católicas con sus carruchas de madera vieja y hojalatas. Nos sigue sorprendiendo en la lectura el caleidoscopio de magia y color en el Paleolítico reflejado en “El bosque mágico”, que sin pausa, salta al
Siglo XVI en los albores del teatro cantado con “Dafne” de Jacobo Peri, hito importante en la historia de la ópera. El ritornelo a la realidad que el niño cuando crezca conocerá o quizá, no: “Tran,Tran, Tran/ Bole, Bole, Bole” dos primeros versos de un texto de gran musicalidad. ¿Y qué decir de “El mudo que hablaba”? Su primera estrofa es ya suficiente: “Le preguntaron/ qué pensaba de los emigrantes. /El cogió una cuchara/ y empezó a vaciar el mar”.
No cesa Miguel con su flauta encantada. Nos conduce a la sabiduría de “Oye abuelo”, estremecedoramente hermoso o, “Piratas”, ahítos de tristeza cuando se acaba el ron. “Puente perdido”, sin río en el desierto es otro regalo de su magia y otro más: “Bueno y malo”, una reivindicación de la poesía auténtica, que aunque no suene bien, nunca es mala. Sentido de la muerte en colores que solo la candidez puede ver, retrata a “Mi niña Carmela” y “Flor de cactus”, la sorpresa del viejo lagarto en el desierto.
“La Morruda”, insiste Miguel con su cesta de regalos y cuenta en versos la historia de una olivera valenciana de casi dos mil años. Nos obsequia “El cuervo” que es un cuervo raro, porque le gustaba ser cuervo y también, su texto breve a Gloria Fuertes, acunando entre sus manos al patito feo. “El desahucio de los esqueletos”, brilla por el manejo de la ironía. “Vuela mi niña”, otro desgarre de ternura: “Vuela mi vida, vuela/ ¡Conviértete en una garza!/ Mi niña juega en su cielo/ a las canicas, con perlas blancas/ entre sus nubes blancas”
Agradezco a Miguel quel usara mi nota
en la contratapa de su nuevo libro.
(Notese que las piernas no son las mías...)
“La barba de la luna” es un derroche de imaginación, cuando a nuestra plateada piedra redonda que brilla en las noches le crece la barba y es menguante. “La pareja bandolera”, dos viejos locos en el hospicio que no estaban locos y eran la envidia de los demás. “Todo es de color” el universo cromático para gula avara de un terco pintor, buscando la luz negra; el pasmoso derroche de imaginación en “Pintura de niños”, el mágico ajuar de los animales, iconos en la fantasía de los niños, a tal punto que en las noches, cuando no había luna “Los búhos, como sabios que son/ usaban lentes de visión nocturna”
Le pregunté a Miguel si le quedaba algo en la cesta y un loro parlanchín recitó la “Discusión en el jardín”. Riñen las plantas, sus perfumes, pero jamás la sangre llega al río, porque tienen savia y no usan armas para herirse. Tampoco la furia se desborda entre arañas y larvas, urracas y gorriones y otros animalitos, pendientes de una niña, conciliadora en el jardín del mundo de los ensueños.
En “Un mundo pequeñito” sus cuatro versos finales, son parte de la utopía de los muchos: “Nunca hubo tiranitos, porque daban risa/ ni ladrones, porque se les cogía seguro./un país que de puro
Presentando los libros de
Isabel Mendieta y el mio en Madrid
pequeñito,/ era el más sencillo y justo del mundo”
Punto y aparte y cierre del poemario es “El señor de los lobos”, desde mi perspectiva, una joya, que en parte me recuerda a “El cuervo”, de Edgard Allan Poe.
“A su aullido, contestaban uno a uno, convirtiendo las montañas en el eco sinfónico del lamento desgarrador de un agudo cante jondo…”
“El liderazgo lo ejercía desde el respeto, no desde el temor como era la norma común entre los congresos por el poder de los lobos”.
Este hermoso y sabio libro de Miguel Rubio Arteaga es en sí mismo una revelación destinada a perdurar.
OSCAR PERDOMO
EL CIRCO DEL MAGO                   
Los trapecistas,
actuaban sin red
porque tenían alas.
Los saltimbanquis
eran una familia
de canguros
y un grupo de ranas.
Un león, con sus rugidos,
hacía que los domadores
se subieran a sillas
a cuatro patas.

Los payasos
iban cambiando
según las ciudades,
lo único fijo,
es que fueran concejales
y nominados alcaldes.
A la izquierda,
en la entrada a la carpa
había un puesto
que vendía tomates
y huevos podridos
en canastas.
Los elefantes, ingrávidos,
danzaban ballet
con zapatillas voladoras,
en los pasos
mas complicados
se ayudaban con la trompa.

El mago, era El Mago,
se paseaba entre el público
haciedo juegos de cartas
y mágicas adivinanzas.
Pero su truco estrella,
tomaba forma mas tarde
cuando los espectadores,
al ir a pagar algo,
echaban a faltar las carteras.

De funambolistas, las ardillas,
de forzudo, una torre 
humana de hormigas.
Una boa, el tragasables.
El escapista, nunca aparecía.
De malabaristas tres pulpos.
Al hombre bala, hacía tiempo,
que dejaron de buscarle.
Tragafuegos, un borrachín,
La delfina más coqueta, una sirena.
El chimpancé de contorsionista.
Un loro como jefe de pista.
¡Empieza la Función! ¡Pasen y vean!

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